Se sitúa en la desembocadura del río Asón, donde se forma
la ría de Treto. Sus marismas tienen un alto valor ecológico, a
la vez que permiten el marisqueo.
Históricamente, la villa de Colindres se desarrolló favorecida por
su situación geográfica y por la explotación agraria, en
la que destacaban los cultivos de viñas y parrales a finales de la Edad
Media. La casa de Velasco logró el señorío de la villa en
tiempos de Enrique III. Ya en el siglo XVII alcanzaría gran pujanza la
construcción naval, en Falgote, donde se instaló una fábrica
de galeones dirigida por Pedro González de Agüero.
Colindres ha sido siempre un municipio de gran tradición marinera, aunque
su puerto no fue construido hasta 1935. En la actualidad su actividad principal
son la industria conservera y la salazón de pescado, productos de gran
calidad, algunos de los cuales han merecido la denominación Calidad Cantabria.
Desde el punto de vista artístico, destaquemos la iglesia parroquial antigua
de San Juan Bautista, que conserva la capilla-panteón de los Alvarado y
las casonas de Puerta, del siglo XVIII y estilo barroco montañés. |
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